jueves, 3 de enero de 2008

Hayao Miyazaki, un genio de la animación

Mientras estaba elaborando la critica de "En busca de Bobby Fischer" hice un repaso mental a lo que he subido al blog y he ahí mi sorpresa cuando me encuentro que una parte de mis tiros se han desviado hacia la animación japonesa, y más en concreto hacia la Ghibli. Si hacemos recuento nos encontramos con 3 películas de 15 hasta la fecha, no es un número tan grande pensarán, pero es que la cosa cambia cuando pienso que me he quedado, por el momento, con las ganas de recomendar otras obras "La princesa Mononoke", "El castillo ambulante", "El viaje de Chihiro", "Mi vecino Totoro", etc...
Al ser humano le caracteriza algo de envidia o de hipocresía, según se mire, tanto en cuanto muchas veces solo se le reconocen méritos al personaje una vez que nos ha dejado. No es el caso, pues el personaje al que le rindo homenaje desde este humilde espacio no necesita de mi reconocimiento, Hayao Miyazaki y en extensión la factoría Ghibli, representa a la animación lo que Francis Ford Coppola al cine de "carne y hueso".
El director japones es considerado por crítica y público como el mejor director de animación de la historia, algo difícil de poner de acuerdo a estos dos sectores.Si repasamos la vida de Miyazaki encontramos que , en la década de los 60 comenzó a trabajar en Toei con el cargo de intercalador (encargado de dibujos entre movimientos).
Miyazaki fue ganando más responsabilidades en sus primeros años de trabajo, lo que lo lleva a colaborar con Isao Takahata en los anime Heidi y Marco. En 1978 dirige su primera serie "Conan el niño del futuro" y en 1979 su primera película "El castillo de Cagliostro". Después de crear la película Lupin, Miyazaki tenía desarrollado para anime de su propio estudio. En 1982 "Nausicaa del valle del viento", apareció por primera vez en la revista Animage como fruto de una de esas ideas. Este trabajo le da un impulso a su carrera, al mostrar un estilo diferente de cómic infantil al predominante de la época. Desde entonces solo se ha dedicado a producir obras maestras.
La mayor parte de su obra trata temas de contenido, con mensajes antibélicos, o abordando temas complejos como el hombre y la naturaleza, el individualismo o la responsabilidad, lo que le ha valido el reconocimiento público de Occidente y de los especialistas.
A pesar de esta fama bien ganada, la confirmación de su calidad como director en forma de premios se hizo esperar hasta el 2002 donde por fín logro el Oso de Oro de la Berlinale 2002, el Óscar a la mejor cinta animada en 2002 y el reconocimiento a su trayectoria en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

Filmografía

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